Acompañantes ayudan a adultos mayores a mantenerse sanos

0
112
Emil Girardi con su acompañante Shipra Narruhn (Anna Gorman/KHN)

Emil Girardi se mudó a San Francisco el día de Año Nuevo de 1960. Se enamoró la ciudad: la energía, las personas, las colinas. Y por supuesto los bares, en los que preparó tragos la mayor parte de su vida adulta.

Hace unos 10 años, el hombre de 83 originario de Nueva York tuvo un accidente cerebrovascular y colapsó en la calle, cerca de su casa de Nob Hill. Todo cambió.

“No quería salir de mi casa”, dijo Girardi, agregando que sólo se sentía cómodo ‘yendo de la habitación al comedor’”.

Comenzó a tenerle miedo a las calles de la ciudad, y a envejecer.

Un amigo que vivía en otro estado se preocupó por su aislamiento y llamó a una organización sin fines de lucro con sede en San Francisco llamada Little Brothers, Friends of the Elderly. La entidad trabaja para aliviar el aislamiento y la soledad de los adultos mayores de la ciudad uniéndolos con voluntarios.

Little Brothers lo unió con Shipra Narruhn, una capacitadora de computación que se involucró con la organización luego de la muerte de su madre. Little Brothers comenzó a operar en Francia después de la Segunda Guerra Mundial y ahora ofrece servicios en ciudades de los Estados Unidos, como Chicago, Philadelphia y San Francisco.

Cathy Michalec, directora ejecutiva de la organización en EE.UU., dijo que los adultos mayores generalmente pierden la habilidad para movilizarse a medida que envejecen. Ciudades como San Francisco, por sus colinas, calles llenas de gente y casas viejas, son difíciles para muchos adultos mayores. Esto puede llevar al aislamiento y la soledad, dijo Michalec.

“Esos 50 escalones que solían subir y bajar todo el tiempo, ya no pueden hacerlo más”, dijo Michalec. “Las calles están llenas de gente y a menudo son inseguras… a veces nuestros ancianos dicen, es más fácil quedarse en casa”.

Alrededor de la nación, geriatras y otros proveedores de servicios sociales y de salud están preocupándose cada vez más por la soledad de los adultos mayores como Girardi. Sus preocupaciones están alimentadas por estudios que revelan su vínculo con graves problemas de salud.

La investigación muestra que los ancianos que se sienten solos están en mayor riesgo de pérdida de memoria, accidentes cerebrovasculares, enfermedad cardíaca y presión arterial alta. La amenaza de salud es similar a la de fumar 15 cigarrillos por día, de acuerdo a AARP. Investigadores dicen que la soledad y el aislamiento están relacionados con sedentarismo y mal sueño, y también con hipertensión y pobre funcionamiento inmune.

Un estudio de 2012 mostró que las personas que se sentían solas –más allá de si vivían con alguien o sufrían de depresión- estaban en mayor riesgo de muerte. También reveló que el 43% de las personas mayores de 60 se sentían solas.

“Si alguien dice que se siente solo, es más probable que pierda su independencia y que esté en mayor riesgo de morir en soledad por estar solo”, dijo Carla Perissinotto, geriatra e investigadora en la Universidad de California en san Francisco, quien realizó el estudio.

Perissinotto dijo que hay muchas causas de la soledad, incluyendo enfermedad, disminución de la audición o cambios de vida como la jubilación o la pérdida del cónyuge. “Las conexiones sociales habituales que tenemos cuando somos jóvenes van desapareciendo con la edad”, explicó.

Narruhn, de 67 años, contó que al principio visitaba a Girardi en su apartamento. Ella le contaba sobre sus viajes y sobre su hija. Girardi narraba sus aventuras en San Francisco. Describía lo que era la ciudad para un joven gay, y sobre los amigos que perdió a causa del SIDA. Hablaban de música, libros y cocina.

“conversando con él me di cuenta que tenía muchos intereses”, contó Narruhn. “En una época era muy sociable”.

Narruhn comenzó a llevarle música de Italia, India y México. A Girardi le gustaban las que podía seguir la melodía chasqueando los dedos. Finalmente, la mujer lo convenció de salir a almorzar con ella y a visitar una escalera oculta, cubierta de azulejos en la ciudad.

“Shipra venía a visitarme, y venía y venía”, contó Girardi. “Finalmente dijo: ‘tienes que salir de la casa’”.

Pronto, iban a shows de jazz, a caminar y al parque. Narruhn dijo que lo invitó a hacer cosas eclécticas como limpiezas chakra, sesiones Reiki de sanación, y él siempre aceptaba. Con el tiempo, su miedo desapareció. Y con él su soledad.

“Después que me sacó de la casa, ya no quise parar”, dijo Girardi.

No hay mucha investigación sobre programas como Little Brothers. Pero Perissinotto dijo que pueden ayudar a las personas mayores a construir nuevas conexiones sociales. Otros esfuerzos para abordar la soledad incluyen servicios para buscar compañeros de habitación en varios estados y, en el Reino Unido, una línea directa.

“Mantener las conexiones, ese contacto, es realmente importante”, dijo Perissinotto. “Es difícil de medir, es difícil de cuantificar, pero hay algo real. Aunque no tenemos la investigación exacta, tenemos toneladas de historias en las que sabemos que tiene un efecto en la vida de las personas”.

La Fundación AARP también lanzó recientemente una red en línea a nivel nacional para crear conciencia sobre el aislamiento social y la soledad entre los adultos mayores. La red, Connect2Affect, permite a las personas hacer una prueba de autoevaluación y conocer a otras personas que se sienten desconectadas.

AARP, la Sociedad Gerontológica de América y otras organizaciones esperan crear más comprensión sobre el aislamiento y la soledad, y ayudar a los ancianos solitarios a construir más conexiones sociales.

“La soledad es un tema enorme del que no hablamos lo suficiente”, dijo Charlotte Yeh, directora médica de AARP. “Hay un enorme estigma”.

Una tarde de noviembre, Narruhn vino a llevar a Girardi a uno de sus restaurantes favoritos en Polk Street. El camarero los saludó por su nombre. Planearon más visitas juntos.

Girardi dijo que ya no teme envejecer. Está rodeado de su nueva familia. Y “ya no pienso en eso”.

———-

Gorman es reportera de Kaiser Health News. La cobertura de KHN en California es apoyada en parte por la Blue Shield of California Foundation.